IDEARIO REFORMISTA
INSTITUCIONALES - HISTORIA
*por Deodoro Roca y la Reforma Universitaria.
Historia de una lucha.
En la Córdoba de principios de siglos creció la figura de Deodoro
Roca, protagonista de la Reforma Universitaria y de una vida cargada de rebeldía.
Un ejemplo de coherencia que se perdió en la sombra de la historia.
Las calles de Córdoba serán testigos de varios de los momentos
de mayor rebeldía y entusiasmo en la historia del movimiento obrero y
estudiantil. En sus esquinas, entre el humo y las barricadas, generaciones de
jóvenes y trabajadores escribirán sus páginas más
heroicas, en busca del sueño de justicia, igualdad y progreso. A principios
de siglo, y en nombre del "derecho sagrado a la insurrección",
los estudiantes de la universidad de Córdoba coparon aquellas calles para
declarar la huelga general, y cambiar para siempre la casa de estudios, hasta
ese momento con un fuerte carácter elitista y excluyente.
En esos años los sectores bajos y medios de la Argentina estaban comenzando
a hacerse escuchar, a construir las organizaciones (sindicales y políticas)
en donde combatir la desigualdad y el abuso imperantes, alentados por las ideas
socialistas y anarquistas llegadas con la inmigración europea.
La llamada Reforma Universitaria empezó el 15 de junio de
1918, cuando un grupo de estudiantes declaró la huelga general
y tomó el rectorado, y después de varios meses de lucha,
un grupo de estos (organizados de forma clandestina), coparon por
asalto todas las instalaciones de la universidad. Para ese entonces,
Deodoro Roca tenía 28 años, y fue uno de los impulsores
de la revuelta, y entre otras actividades fue el encargado de redactar
el "Manifiesto Liminar", donde los estudiantes dieron a
conocer sus razones y sus principios. Fueron tiempos de lucha y rebeldía,
de unión entre estudiantes y trabajadores, que a partir de
los días de Córdoba se encontrarán muchas veces
más peleando codo a codo contra los tiranos de turno (como
ejemplos basta nombrar la huelga del calzado de 1918, las marchas
de repudio a la "semana trágica" de 1919, o más
llegados nuestros días el "cordobazo" y el "viborazo").
La actuación de Deodoro Roca está marcada por la
coherencia y la valentía. Nombrado profesor titular de la
cátedra "Filosofía General" de la facultad
de derecho, Roca fue un ferviente defensor del papel revolucionario
de la juventud, e intentó siempre darles las herramientas
necesarias para afrontar este decisivo papel. Apoyándose en
los autores clásicos, mezclo Marx con Freud y Nietzsche para
darle amplitud a sus clases. Pero su actividad no sólo estaba
dentro de la Universidad, además se lo podía ver en
aquellos tiempos en la Unión Obrera, en reuniones con trabajadores
o estudiantes, o se lo podía leer en revistas como Flecha
y Las Comunas defendiendo las causas populares de Argentina y el
mundo. Allí adhirió a la revolución bolchevique
de Lenín y Trotsky y a la lucha republicana contra el franquismo,
defendió la causa se Sandino y repudió los asesinatos
de Sacco y Vanzetti. Además, fue defensor de varios de los
presos políticos de Córdoba.
La figura de Roca, perdida entre las sombras de la historia, fue
una de las más destacadas en la política de principios
de siglo. Siempre frontal, mantuvo un enfrentamiento con quien era
el referente del conservadurismo más recalcitrante de esos
años, el escritor y poeta Leopoldo Lugones. Al principio Lugones
apoyó a los estudiantes de Córdoba, pero más
tarde, al igual que el profesor Juan Carlos Portantiero, el Lugones
maduro terminó su vida haciendo apología del "orden",
de la "disciplina" y de "la autoridad", apoyando
el golpe del general Uriburu y haciéndose portavoz de esa
corriente de pensamiento (como síntesis de su transformación
dejará la frase "un hombre equilibrado e inteligente
pasa por tres estados: a los 18 años rompe vidrios, a los
30 debe poner vidrios, a los 40 fabricar vidrios"). Deodoro
Roca polemizará con el escritor, defenderá la causa
de los jóvenes y llamará a Lugones "león
de alfombra".
Su larga vida siempre estará marcada por el compromiso hacia
la educación y su excelencia, adelantándose cuatro
décadas a la consigna del mayo francés (Examen = servilismo,
promoción social, sociedad jerarquizada) y a las críticas
que Michel Foucault realizara en Vigilar y castigar, Deodoro Roca
prolongó el ideario de la Reforma Universitaria cuestionando
la institución del examen y de los doctorados, ya que para
Roca "título de doctor no hace otra cosa que satisfacer
la vanidad de los mediocres".
Luego de su muerte, en 1942, su figura se fue perdiendo, pero no
su lucha. Como un último homenaje, su hijo Gustavo compartiría
su biblioteca personal con un adolécete hasta ese día
desconocido que había llegado a Córdoba para cambiar
la historia de la humanidad. Ese joven, que pasará a la posteridad
como "Che" Guevara, continuará, como pocos, el camino
que creó.
http://www.launion.com.ar/Universidad/neo/04/nota230821b.htm
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